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CUENTO CORTO/ CARLOS A. LOPRETE

AUTOBIOGRAFÍA COMPUTADA

AUTOBIOGRAFÍA COMPUTADA

     El asesor presidencial le indicó que debía mejorar su imagen para ganar las elecciones. El inconveniente estaba en que el candidato no tenía antecedentes propios y se hacía necesario crearlos. Le recomendó entonces que escribiera una autobiografía para difundirla  entre el pueblo. Pero ¿cómo encontrar una imagen más convincente que las ya publicadas por sus competidores? Nadie cree en los libros escritos por los políticos pues ya se sabe que los escriben periodistas a sueldo.

     Pero el asesor de Nemo Neminis era superior a los asesores ajenos y se puso en la tarea de redactarla con datos extraídos de Internet y la Wikipedia. Navegó por las enciclopedias más acreditadas de occidente y leyó las vidas de gobernantes famosos en la historia con la intención de  adaptarlas a las circunstancias de su empleador.   

     Después de diez jornadas de trabajo había extractado ya unas trescientas biografías ajenas, antiguas y modernas, una lista demasiado extensa para reproducirla íntegramente aquí. Me limitaré tan sólo a  las escogidas para el candidato Nemo Neminis por considerarlas básicas en esta especialidad.

     Como en estos tiempos lo más seductor para los votantes es prometerles riqueza, salud, sexo y poder, el asesor seleccionó una frase de Pietro Aretino, “El que es pobre es bueno” y le indicó a su cliente que castigara en el libro a los ricos y los culpara de la  pobreza ajena. Los pobres son pobres porque los ricos los han robado y yo restituiré a cada uno lo suyo, pensó. Agregó un pensamiento de Juan de Castellanos actualizado en la jerga popular. “Y si el rico defiende sus alhajas, los pobres no se duermen en las pajas.” En la nueva versión quedó  “Los ricos defienden sus campos; yo defenderé a los campesinos. A cada trabajador rural, su propio campo.”

      En el tema de la salud, el asunto se volvió más difícil. Nemo padecía de cálculos en los riñones, arritmia cardíaca y úlcera duodenal y no podía tomárselas con los médicos porque su galeno privado se ofendería. Pero algo había que prometer y se quedó con esta  modificación  de una milenaria máxima anónima: “Las enfermedades no las escogemos nosotros, nos vienen sin pedirnos permiso. Las afrontaremos y les daremos batalla hasta vencerlas. Nadie morirá de enfermedad, sino de muerte natural.”   

     El tercer tema a desarrollar se refería al sexo y aunque Nemo era machista hasta la médula de sus huesos, sabía que las mujeres también votan y había que prometerles algo. Pensó inicialmente prometer “A cada mujer un marido personal”, pero desistió ante la objeción de que si bien es cierto que las mujeres quieren tener su propio marido, no aceptarían que se los eligiera el Estado. Razonó además que los homosexuales no tendrían que ofenderse y que en realidad las mujeres no tenían gran necesidad del apoyo del gobierno pues en esta elección materia se las arreglan bastante bien solas. Él mismo tenía su propia pareja y no podría ocultarlo, de modo que era mejor alejarse del tema del matrimonio y abordar a las mujeres por otro lado. El de la maternidad era la solución, aunque el problema de la esterilidad, la concepción in vitro, las madres sustitutas y demás materias conexas lo introducirían en el campo de la bioética y lo enfrentarían con las electoras católicas y la Iglesia. ¿Entonces? Podría hacerse el distraído y pasar por alto el tema, pero como las mujeres constituían la mitad del electorado, correría el riesgo de perder su voto.

     En esa encrucijada, su asesor le recomendó prometer un poco a cada parte, que era como no prometer nada a ninguna y asunto resuelto. La solución estaba en los derechos humanos de las mujeres, reconocerlos sin amedrentar a los varones. Las ideas proliferaron a diestra y siniestra: casas de tránsito para madres solteras, leyes rápidas de adopción, pensiones para madres sin esposos, seis meses de vacaciones pagadas antes y después del parto para las obreras, asistencia psicológica para las embarazadas primerizas, salas cunas en las fábricas para dejar a los niños mientras se trabaja, enfermerías de primeros auxilios en cada población, vacaciones gratuitas para madre e hijos de padres desconocidos, y mil franquicias más. El único obstáculo era la falta de recursos.

    –En su momento lo veremos –dijo Nemo Néminis-. Si no alcanzan, no alcanzan. Para sus honorarios no faltarán. Por ahora lo importante es la autobiografía. Busque usted las ideas convincentes y un eslogan atractivo. Pasemos al tema del poder.

     –Aquí tengo disponibles varias frases de autores célebres. Hay una de Arquímedes que me gusta mucho: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”.

    -¡Qué buena! No me diga más. Déle una redacción popular y nacional y ya tenemos de paso la consigna para las próximas elecciones.   

     Los comicios se realizaron y Nemo Néminis ganó las elecciones con su autobiografía computada. Yo no he podido leerla y por lo tanto no podría decir si es buena o mala. De lo que sí estoy seguro, es de que el vencedor no se sintió avergonzado.

                                         

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